El miércoles día 30 de octubre fui al Palau de la Música para escuchar, dentro del 45 Voll-Damm Festival Internacional de Jazz, a Chucho Valdés y los Afro-Cuban Messengers. Después de un piscolabis y copa de cava por gentileza de cavas Gramona, todo empezó con la entrega de la medalla de oro del Festival al artista (Galardón que recibió 5 años antes su difunto padre Bebo), de manos de Tito Ramoneda (director del festival).

Acabados los debidos agradecimientos, empezó el concierto, y con las primeras notas, me fui metiendo en el ambiente. Todo a mí alrededor pareció pararse en seco para disfrutar de cada instante musical, así como de la belleza del lugar.

A mediados del acto, más o menos, el Maestro nos deleitó con una melodía epónima, dedicada a su madre fallecida, y titulada: “Pilar”.  En ese instante, la noche tomo un giro para mí.

 [youtube]http://www.youtube.com/watch?v=1mWgGtqoC28[/youtube]Aquí podréis escuchar una versión de Pilar muy parecida a la que sonó en el concierto

Una canción llena de sentimientos, dulzura, ternura, paz y suavidad que me puso la piel de gallina y que, sin ninguna pena, podría escuchar en casa, a la luz tenue de las velas, con copa en mano y serenidad. Pero ahí no acaba todo. Relacioné esa canción con la segunda fermentación en botella de un Celler Batlle de Gramona, por las notas más animadas de principio de canción; pero sobre todo, por su larga crianza en bodega en el silencio de la rima ; con esa calma y tranquilidad que representa el paso del tiempo en la penumbra de la bodega, y que asimilaría a los, casi susurros, de los instrumentos de las “fieras”.

El solo del contrabajista, impresionante, fue como la metáfora de la autolisis (descomposición y caída de las células en suspensión dentro de la botella). Podríamos decir que esa melodía es perfecta para el funeral de las levaduras.

Gran momento para mi imaginación más melódica. Esas son las buenas composiciones musicales, ¿no?, las que te transportan, te  hacen soñar, vibrar…

Copa Gramona Imperial BrutMetido en esta dinámica, conscientemente o no, la siguiente pieza, adaptación de calle 54 si  mal no recuerdo, mucho más animada (antítesis de Pilar), más electrizante, me recordó el momento del degüelle (cuando se descorcha la botella para eliminar las lías); o incluso el instante de servir el cava, con esa efervescencia repentina. Una música enérgica, alegre y elegante, similar a la sutil viveza del baile de las burbujas de un Gramona Imperial Brut en copa.

“Comanche” que le siguió, y que según el artista, es una mezcla de ritmos comanches y africanos, podría ser como un buen hilo musical para un video resumen, ligeramente acelerado, de la época de vendimia, desde la recolecta de la uva en viña hasta la fermentación alcohólica. Viendo pasar el racimo de la cepa a, la mano del hombre, la caja, la mesa de selección, la cinta transportadora, etc…

Festival de Jazz (Palau de la Musica)

Otro momento importante de la noche fue cuando el pianista nos regaló la canción “Bebo” (en homenaje a su padre desaparecido en marzo de este año : el gran Bebo Valdés). Una novedad de estilo funk americano arreglada al afro cubano, que es el que le gusta a él. Una pieza afine a la celebración de un acontecimiento importante de la vida, emociones e exaltación de los sentimientos y felicidad. Adjetivos y sensaciones que comúnmente, aparecen al compartir una botella de Gramona III Lustros. Uno de los cavas más prestigio de la bodega a nivel internacional, igual que Bebo lo fue musicalmente hablando y salvaguardando las distancias.

La noche pareció no acabar. Los asistentes, ávidos de más dosis de placer rítmico, no cesamos con nuestros aplausos, y como solo los genios saben complacer a su público, la banda, acabado su opus, salió hasta 4 veces. Para acabar, lo compararía con estos grandes espumosos, de los cuales, uno, siempre quiere… una copita más.

Quizás estas comparaciones les parezcan absurdas, pero ese fue mi vivido en el Palau de la Música de Barcelona esa noche, y si pudiera, hoy mismo, volvería.

Porque no todo el jazz es excelente y te emociona, ni todos los cavas son grandes.
En este caso, para mí, en mi mente, Chucho y Gramona fueron un gran maridaje.

Festival de Jazz (Palau de la Musica)

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