Después de estudiar en Burdeos, en el año 1999 Isabel Palomar empezó su camino como enóloga en Ribera del Duero, donde se enamoró de ciertas parcelas de viña vieja en la zona de La Horra.

En el año 2008 adquiere una parcela de 2 hectáreas de viñedo viejo (80 años) con una orientación Norte-Sur en un alto de cerca de 900m de altitud, favorecida por corrientes de aire que la protegen de las enfermedades típicas de la zona.

Su idea era hacer un vino fino, elegante, con gran potencia y complejidad aromática, pero que en boca no resultara pesado y respetara el color típico de los vinos de Ribera del Duero. Un vino con la elegancia de la Borgoña francesa pero de uva tempranillo. Cosa que la gente no pensaba posible.

En enero de 2010, se embotellaron 3162 botellas de su primer vino: Altos del Terral T1 cosecha 2008
Después de una fermentación alcohólica, gracias a la levadura autóctona de la viña, en cono de madera francesa, con constantes remontados y bazuqueos. Una fermentación maloláctica en diferentes barricas nuevas francesas, un trasiego con la lía fina para hacer un batonnage diario durante seis meses (para aportar al vino elegancia en boca y complejidad aromática), y otro trasiego sin lías para acabar su crianza hasta encontrar un perfecto equilibrio entre madera y fruta.

Con el paso del tiempo Isabel descubrió que dentro de esa parcela podía diferenciar 2 tipos de suelos:
Uno, más arcilloso y húmedo, más fresco y más rico.
El otro, más arenoso, más pobre y austero.

Por eso a partir del año 2009, decide elaborar las uvas de los diferentes suelos por separado, dando lugar a 2 vinos diferentes:

Por un lado, con el primer suelo, Altos del Terral T1. Vino muy fino y elegante, estructurado y armónico.
Con el segundo suelo, Altos del Terral Cuvée Julia. Vino más complejo, tánico y estructurado sin perder la elegancia.

Altos del Terral Cuvée Julia, un caldo para disfrutar ahora pero también con gran potencial de guarda.
Para este vino, Isabel decidió trabajar con una barrica francesa muy especial de 60 meses de secado natural, en la cual el vino permaneció 24 meses. Un vino que solo saldrá al mercado en las añadas excepcionales.

Pero para Isabel ¡esto solo es el principio!

A seguir…

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