Los buñuelos de cuaresma un dulce muy arraigado a nuestra tradición

Más allá de la relación de este dulce clásico y sus variantes ( buñuelos de viento, de calabaza, de crema, del Empordà, etc.)  con una costumbre religiosa en fechas señaladas como la Cuaresma. Dejando aparte el consumo excesivo de azúcares y grasas días antes de la supuesta abstinencia, cualquier excusa es buena para consumir estas  irregulares bolas de masa frita, de ahí que en Catalunya se utilice la expresión “fet un bunyol”  cuando algo es feo o mal acabado!

Por suerte, la gastronomía sobrevive a las tradiciones religiosas que se van perdiendo, y como lo antiguo está de moda y cuanto más retro mejor, salvemos al clásico “Bunyol!”. La tradición dice que el miércoles de ceniza , y hasta semana santa, los podéis encontrar en las panaderías los miércoles y viernes, pero en caso de que queráis poner las manos en la masa en casa y subir las fotos de vuestros  #savethebunyol en las redes sociales, aquí os dejo la receta:

Receta de buñuelos de cuaresma

500 gr harina de fuerza (la podéis encontrar en cualquier supermercado, si tenéis dudas, que contenga un mínimo de 12 % de proteína en los valores nutricionales)

125 gr azúcar

175 gr de huevo

10 gr de semillas de matalahúva (también conocido como anís verde)

6 g de sal

Ralladura de la piel de un limón

50 ml leche entera

50 ml aceite de oliva o manteca de cerdo

15 gr de levadura fresca prensada

Aceite para freír, mejor de girasol

Anís dulce para bañar los buñuelos

Azúcar para rebozar

 

Podéis amasar a mano pero os recomiendo encarecidamente que os hagáis con una amasador de sobremesa, sino aseguraros de tener refuerzos para que os sustituyan cuando los brazos empiecen a debilitarse.

Pesar todos los ingredientes secos (harina, azúcar, matalahúva, ralladura limón, sal) en el bol, mezclar con el gancho y añadir la leche y los huevos batidos. Cuando la masa esté aglutinada, añadir la levadura y poco a poco el aceite para que lo vaya absolviendo a medida que se amasa. Por su alto contenido en grasa y al ser una harina de fuerza, puede que necesitéis de un amasado largo, hasta conseguir una masa lisa y elástica, que al estirarla podamos ver a través de ella.

Dejar la masa reposar en un bol tapado hasta que doble el volumen, según la temperatura puede tardar hasta un par de horas. Una vez pasado este periodo o haya doblado su volumen, extenderemos la masa sobre una mesa untada en aceite para que no se pegue. Dividiremos la masa en pizas pequeñas de unos 10-20 gr, y las dejaremos reposar 15 minutos sobre un papel de horno.

Mientras calentaremos el aceite de freír. Cuando el aceite esté listo, con los dedos untados en aceites cogeremos la pieza de masa y haremos un agujero en el centro mientras lo vamos introduciendo en la cazuela de aceite. Los  doraremos por ambos lados y con un escurridor los iremos dejando sobre papel absorbente. Antes de que se enfríen los rociaremos con anís dulce para que con el calor se evapore el alcohol.

Una vez fritos y rociados con anís, los pasaremos por un bol con azúcar para rebozarlos.

Trucos

*Recomiendo freír en una cazuela profunda con bastante aceite.

** Salen unos 50 buñuelos aproximadamente. Guardarlos en un contenedor cerrado para evitar que se sequen. Os aguantaran tiernos un par de días, pero mejor comerlos el mismo día.

Aquí os dejo unas fotos del proceso de creación de los buñuelos de cuaresma

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