Bodegas Emilio Moro, en colaboración con la ONCE, adapta sus instalaciones y plantea una visita de enoturismo adecuada a personas con discapacidad visual, convirtiéndose en la primera bodega en hacerlo tanto de su Denominación de Origen como de Castilla y León en su conjunto

Emilio Moro y ONCE

Tradición e innovación son las dos bases sobre las que se sustenta la filosofía productiva de Bodegas Emilio Moro. Una bodega de tercera generación, líder en ventas en la Ribera del Duero, que desde hace años se rige también por un fuerte compromiso con la Responsabilidad Social Corporativa, tanto a través de su fundación benéfica de apoyo a proyectos solidarios como del esfuerzo por adaptar el disfrute del mundo del vino a toda la sociedad. Con el lanzamiento hace unos meses de su nueva imagen la bodega se convertía en una de las pioneras a nivel mundial en incorporar  en todas las etiquetas de sus vinos la lectura en código Braille. Ahora presenta la adaptación de su espacio y de la visita a la bodega para las personas con discapacidad visual.

La iniciativa, fruto de la colaboración entre la ONCE y Bodegas Emilio Moro, nace en septiembre de 2010 con la firma de un convenio marco para “procurar la accesibilidad de las bodegas y sus vinos a las personas con esta discapacidad. El convenio recoge además el compromiso con el empleo de las personas con discapacidad por parte de la bodega.

En un acto de presentación de esta nueva propuesta enoturística, el presidente de Bodegas Emilio Moro, D. José Moro, ha recibido en sus instalaciones de Pesquera de Duero al delegado territorial de la ONCE en Castilla-León, D. Ismael Pérez, a la Consejera de Familia e Igualdad de la Junta de Castilla y León, Dña. Milagros Marcos, y al Presidente del C.R.D.O. de la Ribera del Duero, D. Enrique Pascual, a quienes ha acompañado durante una visita diseñada expresamente para ofrecer una nueva alternativa cultural y de ocio a las personas con discapacidad visual. El acto ha servido también para agradecer el asesoramiento recibido por ONCE en este ámbito y reconocer la gran labor que desarrolla la organización para facilitar la accesibilidad de este colectivo a diferentes entornos.

Y es que, gracias a esta iniciativa, todos los visitantes de la bodega recibirán las descripciones técnicas necesarias para conocer el proceso de elaboración del vino y contarán con una sala totalmente adaptada en la que se incluyen paneles explicativos y un plano en relieve y rotulado en Braille, barricas diseccionadas por la mitad y otras con los distintos tipos de suelo de sus viñedos que permiten palpar y oler algunos de los elementos que influyen en el carácter final del vino.

En definitiva, a excepción de la vista, los sentidos son los protagonistas de esta experiencia sensorial y sensitiva que invita a adentrarse en el mágico mundo de la viticultura.

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