Paul Strand fue un fotógrafo estadounidense nacido el año 1890, precursor de la fotografía directa y además, cineasta. A los 17 años decidió que quería ser fotógrafo tras una exposición visitada. La moraleja de este post viene a ser el paralelismo que hay entre profesiones, al fin y al cabo, se trata de lo mismo, dar todo por aquello que uno quiere ser, y hacerlo hasta el último día. La carta es emocionante, y nos deja claro desde buen principio, él, un fotógrafo consagrado, que nunca se debe creer en que uno ya lo sabe todo, por muchos años que lleve en la profesión. En gastronomía, sucede exactamente lo mismo y podríamos decir, que en este sentido, somos de las profesiones más sanas, lo compartimos prácticamente todo (recetas, técnicas, filosofía) y por todo esto, nuestra gastronomía es hoy lo que es. Aprender, aprender y todavía más, aprender.

Carta de Paul Strand a los estudiantes de fotografía. (1923)

Todos somos estudiantes, algunos lo son por más tiempo que otros más experimentados. Cuando dejéis de ser estudiantes, puede que dejéis de estar vivos en lo que concierne al sentido de vuestro trabajo. Por lo tanto hablo de estudiante a estudiante. Quiero deciros, pues, que antes de dedicar tiempo a la fotografía (que por otro lado os tomará mucho) pensad hasta qué punto es importante para cada uno de vosotros.

Si lo que realmente perseguís es pintar u otra cosa, entonces no fotografiéis, salvo que se trate de pura diversión. La fotografía no es un atajo para llegar a la pintura, para llegar a ser artista o para cualquier otra cosa. Por otro lado si la cámara y sus materiales os fascinan y motivan vuestra energía y vuestro respeto, aprended a fotografiar. Descubrid primero qué puede hacer esta cámara y estos materiales sin ninguna interferencia, únicamente con vuestra propia visión. Fotografiad un árbol, una máquina, una mesa, cualquier trasto viejo; hacedlo una y otra vez modificando la luz. Observad lo que registra vuestra película, descubrid los resultados que se obtienen con los distintos tipos de papel y gradaciones. Las diferencias de color que pueden obtenerse utilizando uno u otro revelador y en qué forma estas diferencias cambian la expresividad de la imagen. El campo es ilimitado, inagotable, sin salir de las fronteras naturales del medio. En resumen, trabajad, experimentad y olvidaros del Arte, del pictorialismo y de otras palabras en mayor o menor grado carentes de sentido.

Ved libros de autor, exposiciones, por lo menos conoceréis lo que han hecho los fotógrafos. Y observad también críticamente lo que se esté haciendo en general y lo que cada uno de vosotros realiza ahora. Algunos han dicho que Stieglitz tenía fuerza porque hipnotizaba a sus modelos. Id y mirad lo que ha hecho con sus nubes; descubrid si sus poderes hipnóticos se extendían también sobre los elementos. Observad todas estas cosas. Ved qué significan para vosotros; asimilad lo que podáis y olvidaros del resto. Sobre todo mirad las cosas que os rodean, vuestro mundo inmediato. Si estáis vivos significará algo para vosotros, y si os interesáis lo suficiente por la fotografía y sabéis como usarla querréis fotografiar ese significado.

Si permitís que la visión de otra gente se interponga entre el mundo y vuestra propia visión conseguiréis algo ordinario y sin sentido: fotografía pictorialista. Pero si conserváis esta visión clara, conseguiréis algo que por lo menos será una fotografía con vida propia, al igual que un árbol o una caja de cerillas, siempre que creáis que estas cosas tienen vida propia. Para conseguir esto no existen atajos, ni fórmulas, ni reglas; únicamente en todo caso las que rigen la vida de cada uno. Sin embargo, es necesaria la autocrítica más rigurosa y el trabajo constante. Pero primero aprended a fotografiar. Para mí esto constituye ya un problema sin fin.

Esta es la carta de este fantástico fotógrafo dedicada a los estudiantes de fotografía, lo que me hace recordar también un poema de Bukowski, escritor y poeta estadounidense, sucio. En este caso, os lo paso en formato video, entiendo que al haber leído la carta de antes, vuestras mentes necesiten ahora de la imagen para descansar un poco de la comprensión lectora. Además, es un spot publicitario, de esos bonitos, con los que apetece consumir, así que si al acabar el video os dais cuenta de que realmente no aportáis nada al mundo y no valéis para nada, siempre podéis bajar al badulake más próximo, comprar una botella del güisqui publicitado en el video y emular a Bukowski en lo que concierne a la alcoholización. El video no va para nada con la imagen del escritor, es simple marketing, pero me importa poco ahora.

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