Cava Rimarts

Un bodega familiar (la madre y los 2 hijos Ricard y Ernest) en Sant Sadurni d’Anoia creada en el año 1987. No tienen viña propia pero controlan varias desde hace muchísimos años. Una bodega en el que todo está hecho a mano, incluso el degüelle.

Principalmente dedicado a la elaboración del cava con 6 productos (Brut reserva, Brut nature reserva, Gran reserva, Reserva especial chardonnay, Gran reserva magnum, y uvae), pero también un vino blanco, uno rosado y uno tinto.

 

Una pequeña particularidad de la bodega es que todos los pilares están pintados por artistas internacionales, como para crear una sensación de galería de arte, que en verdad se podría comparar. Todos aquellos caldos (fruto de una labor en la viña) que están inmóviles mirando pasar a los hermanos o a algunos visitantes son como unos cuadros, una escultura en una galería. Te gustarán mas, te gustarán menos perol allí están para que los observes, y algún día quizás descorches una de esas botellas en tu comedor y la disfrutes igual que si te hubieras comprado ese cuadro que tanto te gustaba y lo colgaras en tu casa.

Hará un mes tuve la oportunidad de compartir con los hermanos y algunos colegas de profesión una cata vertical del gran reserva brut nature y del reserva especial.

Añadas del 2008 hasta el 1993. Fue bastante interesante ver como a lo largo de los años se mantenían vivos, incluso alguno de los cavas más viejos mantenían una acidez superior a algunos mas jóvenes.

El gran reserva brut nature 2004 tenía todavía juventud de color, con aromas de cítricos acompotados, algunas mantequillas fresca con una boca densa pero muy fresca. La añada 2003, que si recuerdan fue muy calurosa, nos dio un cava de color más subido, más oro, pero de gran complejidad con un punto goloso en boca. El del 2002, tenía unos tostados más marcados, un cava más directo, más lineal y secante.

Con el gran reserva brut nature 2000, se empezó a notar más el paso del tiempo, con pequeñas notas de hidrocarburos, orejones, unos cítricos mas confitados, destellos de chocolate y punto salino. En boca muy redondo, complejo y seco.

El de la añada 1993 fue de todos el más diferente (el más antiguo que probamos de todas maneras). Un cava que se había ido pero para amantes del vino era una joya. Se había convertido en vino tirando a palo cortado, oloroso. Un punto salino muy marcado y un pos gusto larguísimo, con esos recuerdos a frutos secos, esos torrefactos. Una burbuja espectadora de la evolución del producto con el paso del tiempo. En este caso, tantos años fueron demasiados para el cava pero admirable para la gente curiosa ávida de descubrir productos diferentes. Para nada desagradable, aunque si caído para un cava.

En cata a ciegas seria un horror adivinar que producto se encuentra en la copa.

Referente a la cata del reserva especial, destacaría como diferencia importante con el gran reserva brut nature, el de la añada 2002. Este resultó ser muy complejo, con aromas florales, cítricos de naranjas de valencia confitadas, algo de miel, incluso un punto herbáceo y algo de botrytis. En boca el carbónico resulto ser muy cremoso y fresco. Un producto que evolucionó (a mi manera de entender) de manera fenomenal.

El de la añada 1998 tenía este punto salino presente recordándome estos finos y manzanillas con un carbónico vivo todavía.

Después de esta cata magistral, para acabar con nuestra estupefacción probamos un producto muy peculiar e innovador (que yo sepa no existe nada igual en el mercado) pero de momento sigue manteniéndose en secreto.

Así que apagamos luces, dejemos que descanse ese producto hasta final de año, para que acabe de asentarse y brindemos por esa gente apasionada que nos permite compartir esos grandes y geniales momentos con ellos. Todo un lujo.

To be continued

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